Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. (1Cor 3:7) Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. (1Cor 3:9)
Los corintios estaban tomando partido por aquellos que consideraban referentes. Pablo describe a la iglesia de Corinto como inmadura espiritualmente por promover la división en la misma, a raíz de la insensatez y el orgullo.
<aside> 🔥 Dios da el crecimiento (vs6,7), Dios de gracia (vs10), la iglesia es Templo de Dios y es santa. Dios atrapa a los sabios en la trampa de su propia astucia (vs19). Dios conoce los pensamientos de los sabios (vs20). El E.S mora en nosotros. (vs16). Todo es de Dios. (23)
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<aside> 💡 ÷ Uno rechaza lo que ignora. Salvo la trigonometría nunca me llamaron la atención las matemáticas, sin embargo creo que se debía no tanto a un rechazo genuino, sino inducido. Necesitaba a alguien a mi lado, alguien dedicado, paciente y que esté al tanto de mi progreso enseñándome y recordándome cómo seguir creciendo. Dios es ese alguien paciente, dedicado, y dispuesto a darme el crecimiento que necesito por medio de Su Palabra y/o de sus hijos. Muchas veces el rechazo a Dios de parte de algunas personas no es genuino sino inducido. Inducido por quienes no estaban dispuestos a plantar y regar con paciencia, dedicación y compromiso haciendo de este acompañamiento sostenible y anhelando frutos. Finalmente la obra es de Dios, pero yo sigo siendo Su colaborador y debo seguir siendo labrada por Él hasta ser un edificio SANTO como lo es Él.
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