Algunos de ustedes dicen: «Soy libre de hacer lo que yo quiera.» ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; por eso no permito que nada me domine. (1Cor6:12,TLA)
Pablo continúa exhortando a la iglesia de Corinto que estaba actuando en pecado: contiendas, idolatría, adulterio, hipocresía, apetito sexual. Les recuerda la redención en el Señor Jesús y la responsabilidad de Glorificar a Dios en cuerpo y espíritu.
<aside> 🔥 Por el Espíritu de Dios y en el nombre del Señor Jesús soy lavada, santificada y justificada. Dios tiene el poder para darme vida después de la muerte. Dios es dueño de mi cuerpo y Espíritu.
</aside>
<aside>
💡 ¿A quién quiero engañar agradar?
Fatiga y debilidad, sed excesiva, mareos, temblores, menor capacidad para concentrarse, son solo algunos de los síntomas de embriagarse de alcohol. Brindar con una o dos copas calienta un poquito, con más de 6 me lleva al piso. Puedo pensar que puedo manejarlo, que sé poner mis límites, sin embargo, sin darme cuenta ya me estoy embriagando de pecado, y sí, aún siendo "parte de la iglesia". Dios conoce mi corazón y el de toda Su iglesia, a través de Pablo recuerda y exhorta a la iglesia de Corinto la importancia de vivir agradando a Dios, y no vivir sirviéndole con o sin resaca, confrontando su comportamiento que difiere del propósito del cuerpo y espíritu del hombre. La sensibilidad a la luz o al ruido que incrementa al día siguiente de una embriaguez es como a un corazón "sensible" que rechaza la luz y a la Palabra que por más que la escuche seguirá rechazándola mientras no tenga lucidez. Sí, "todas las cosas me son lícitas, pero no todas me convienen; todas las cosas me son licitas", pero debo decidir y actuar (radicalmente) EN EL SEÑOR, de modo que no me deje dominar de ninguna.
</aside>